Lyndall Urwick fue un consultor de gestión británico que, a finales de la década de 1930, se empeñó en desarrollar un conjunto de principios aplicables a todo tipo de organizaciones. Su obra se inscribe dentro de la teoría clásica de la administración y buscaba dotar a los administradores de reglas claras para diseñar estructuras organizativas eficientes.
Urwick comparó a Fayol con Mooney y Reiley y concluyó que trabajaban de manera independiente en busca de principios de administración; al ampliar sus propuestas en un libro de 1944, puede considerarse uno de los principales arquitectos de la teoría general moderna de la administración de las organizaciones.
¿Qué son los principios de la organización según Urwick?
Los principios de la organización según Urwick son un conjunto de ocho normas que, según este autor, se aplicaban a todas las organizaciones, independientemente de su tamaño o sector. Urwick identificó estos principios en diversos trabajos publicados a finales de la década de 1930, y su propósito era ofrecer un marco racional y normativo para estructurar el trabajo, delimitar la autoridad y garantizar la coordinación.

Estos principios se centran en la organización formal, es decir, en la disposición oficial de los órganos, la jerarquía y las líneas de autoridad.
Explicación de los principios de la organización según Urwick
Urwick identificó ocho principios concretos que se aplicaban a todas las organizaciones:
1. Principio de objetivo
Según Urwick, una organización debe existir como manifestación de una finalidad determinada. La estructura no tiene sentido por sí misma, sino que debe estar subordinada a un propósito claro que oriente el esfuerzo de sus integrantes.
2. Principio de correspondencia
Para este autor, la autoridad conferida a un puesto y la responsabilidad que de él se deriva deben guardar equivalencia. Si alguien asume la responsabilidad de ejecutar una tarea, necesita disponer de la autoridad correspondiente; de lo contrario, se genera un desequilibrio que obstaculiza el logro de los objetivos.
3. Principio de responsabilidad
Urwick sostiene que todo superior carga con la responsabilidad del desempeño de quienes dependen de él. No basta con responder por las propias tareas: el jefe también debe rendir cuentas por el trabajo de sus subordinados dentro de la cadena jerárquica.
4. Principio escalar
Este principio alude a la cadena de mando. La organización debe adoptar la forma de una jerarquía definida, una línea de autoridad que descienda desde la cúpula hasta la base, en la que cada nivel controle al inferior y rinda cuentas ante el superior.
5. Principio de amplitud de control
De acuerdo con Urwick, existe un límite práctico a la capacidad de supervisión efectiva: un jefe no debería tener a su cargo el trabajo de más de cinco o seis subordinados. Mantener una amplitud reducida garantiza un seguimiento adecuado del trabajo.
6. Principio de especialización
Urwick plantea que cada miembro de la organización debe desempeñar una sola función. La especialización favorece la eficiencia y la claridad de responsabilidades, al permitir que cada persona se concentre en un conjunto limitado de tareas.
7. Principio de coordinación
La organización debe asegurar la armonía del conjunto. A medida que el trabajo se divide y especializa, se vuelve imprescindible establecer mecanismos que integren de manera coherente los esfuerzos de todas las partes hacia el propósito común.
8. Principio de definición
Finalmente, Urwick exige que cada tarea esté especificada con claridad. La estructura organizativa debe precisar qué se espera de cada puesto y cuáles son sus límites, de modo que no existan ambigüedades en el desempeño.
Conclusión
Los ocho principios de Urwick ofrecen un mapa claro para construir organizaciones predecibles y ordenadas, y su influencia fue decisiva en la conformación de la teoría general moderna de la administración. Su comparación entre Fayol, Mooney y Reiley, así como la ampliación de sus propuestas en 1944, lo consolidaron como uno de los principales arquitectos de este campo.
No obstante, es fundamental reconocer sus limitaciones: su enfoque en la estructura formal descuida el factor humano y las dinámicas informales que, como demostraría la escuela de relaciones humanas, son igualmente determinantes para el éxito organizacional. A pesar de ello, estudiar a Urwick sigue siendo esencial para comprender la lógica estructural sobre la que se erigen las empresas modernas.

