En el complejo mundo de las organizaciones, las decisiones rara vez son simples. Cada elección, desde la contratación de personal hasta la estrategia de mercado, conlleva implicaciones que afectan a empleados, clientes, accionistas y a la sociedad en general.
Para navegar este terreno, es fundamental comprender no solo qué es la ética, sino también cómo se desarrolla el juicio moral en las personas y, por extensión, en las organizaciones.
En este artículo te ofrecemos un marco valioso para entender esta evolución a través de las etapas de desarrollo moral, basados en el libro Fundamentos de Administración de Antonio Cesar Amaru Maximiano.
¿Qué es el Desarrollo Moral?
El desarrollo moral se refiere a la evolución del juicio ético de una persona o grupo. No se trata de una simple lista de reglas, sino de la capacidad de razonar sobre lo correcto y lo incorrecto en diferentes contextos.

Según Maximiano, este desarrollo avanza a través de niveles de complejidad creciente, donde cada etapa representa una forma distinta de interpretar y aplicar los valores. El su libro Maximiano propone una escala de tres niveles principales que nos ayudan a clasificar el comportamiento ético de individuos y organizaciones.
La Etapa Preconvencional: El Imperio del Interés Personal
La primera etapa, denominada preconvencional, es la más básica y se caracteriza por un enfoque esencialmente individualista o egoísta. En este nivel, la ética no se rige por reglas sociales o morales universales, sino por la búsqueda del placer personal o el interés del grupo inmediato.
Esta etapa se rige por principios de conducta como “sálvese quien pueda” o “el negocio es tener la ventaja en todo”. En este estadio, no existe una preocupación genuina por la responsabilidad hacia la sociedad o hacia los demás.
Esta mentalidad puede verse reflejada en ciertas doctrinas económicas conocidas como darwinismo social, donde se aplica la idea de la “selección natural” al mundo de los negocios. En este contexto, el éxito se mide únicamente por la capacidad de dominar a los competidores, sin importar los medios.
Un administrador en esta etapa podría priorizar las ganancias a corto plazo o el beneficio personal sobre el bienestar de sus empleados o el cumplimiento de normas éticas. Su juicio moral se limita a evitar el castigo y obtener recompensas, sin una reflexión más profunda sobre el impacto de sus acciones.
La Etapa Convencional: La Ética de la Conveniencia y la Norma
La segunda etapa, la convencional, representa un avance significativo. Aunque el comportamiento sigue siendo en gran medida individualista, ahora se reconoce la existencia de reglas de conducta que rigen las relaciones con otras personas y grupos. La ética se vuelve más matizada, basada en la reciprocidad y en las expectativas sociales.
En esta fase, las personas actúan motivadas por la búsqueda de recompensas, pero también por el temor al castigo o a las represalias sociales. El razonamiento típico de esta etapa es: “Si me comporto como los demás esperan que me comporte, podré obtener ventajas o evitar represalias”.
El texto de Maximiano señala que mucho del comportamiento socialmente responsable tiene sus raíces en esta etapa, donde la presión social y el deseo de pertenencia juegan un papel crucial.
Las organizaciones en esta etapa suelen adoptar códigos de ética y políticas de responsabilidad social, no necesariamente por una convicción profunda, sino para mantener una buena imagen y evitar sanciones legales o sociales.
La Etapa Posconvencional: La Brújula de los Principios Morales
La tercera y más avanzada etapa es la posconvencional. Aquí, el comportamiento alcanza el nivel ético más alto, fundamentándose en principios morales sólidos e interiorizados. Las decisiones y acciones se guían por un sentido de justicia, honor, dignidad y respeto por los derechos de los demás, incluyendo a las generaciones futuras.
En esta etapa, la conducta no depende de convenciones, del temor al castigo o de la búsqueda de recompensas. Por el contrario, está orientada por convicciones profundas. Ejemplos de razonamiento en este nivel incluyen: “Mi libertad termina donde comienza la libertad del vecino” o “No importa la opinión de la mayoría, sino los valores universales e ideales, como la justicia y la igualdad”.
La idea de responsabilidad social, en su sentido más puro, reside en el corazón de esta etapa, donde los individuos y las organizaciones actúan correctamente porque es lo correcto, no porque les convenga.
Conclusión
Comprender las etapas del desarrollo moral es una herramienta poderosa para cualquier administrador. Permite diagnosticar el nivel ético de una organización, fomentar un clima de mayor integridad y tomar decisiones que trasciendan el mero interés inmediato.
Al promover una cultura que valore los principios de la etapa posconvencional, las organizaciones no solo se vuelven más justas y sostenibles, sino que también construyen una base sólida de confianza y respeto con todas sus partes interesadas, asegurando un legado positivo en la sociedad.
Referencia bibliográfica:
- Maximiano, A. C. A. (2009). Fundamentos de administración: Teoría general y proceso administrativo (1.ª ed.). Pearson Educación.

