Cuando se tiene en mente la creación de un nuevo negocio, es importante tener en cuenta que es un camino duro para alcanzar el éxito, sobre todo cuando se tiene que competir con otras grandes empresas que lideran en el mercado.
En ocasiones, cuando se habla de una pequeña y mediana empresa, también conocida como PYME, resulta algo difícil determinar con exactitud cuál es la diferencia de cada una. Sin embargo, las mismas son bastante precisas y están determinadas principalmente por el número de empleados y la cantidad de facturación anual.
Diferencias entre PYME
Según el reglamento, es considerada una pequeña empresa aquella que únicamente cuenta con un número limitado de 50 trabajadores o menos, y una facturación anual por debajo de los 10 millones de euros.
Por su parte, una mediana empresa es aquella que cuenta con un personal menor a 250 trabajadores, con una facturación anual que no supera los 50 millones de euros.
Según diversos estudios, se demostró que es mayor el porcentaje de pequeñas empresas con respecto a las medianas. Para calcular este número de empleados y la facturación total, es necesario tomar en cuenta el último registro económico cerrado, calculándose sobre la base anual. En el caso del volumen total, el iva e impuestos indirectos no son tomados en cuenta.
Financiamiento de PYME
Cuando se trata de financiación, se describe la forma en que la empresa realiza la recaudación del dinero con el cual emprende proyectos y nuevas operaciones. Las pequeñas empresas más nuevas, suelen tener únicamente un financiamiento personal, por parte del personal, algunos prestamos de bancos y amigos o familiares. Una a vez que la PYME se encuentra establecida, es capaz de contraer un financiamiento mayor con inversiones externas y otras entidades que puedan generar un capital/riesgo.
Esta es una gran diferencia que tienen ambas empresas con respecto a las grandes, que obtiene su financiamiento con la venta de bonos corporativas y diversas acciones al público.
Nicho de mercado de PYME
Las pequeñas y medianas empresas por lo general se encuentran centradas en un solo nicho de mercado, ofreciendo productos y servicios únicos. Esto suele ser una ventaja de las PYMES, ya que cuentan con una gran adaptación debido a su estructura que es más pequeña en comparación a grandes empresas, por lo que ofrecen una mejor atención más directa y capacitada.
Acceso a mercados a nivel internacional
Cuando una empresa es más pequeña se ve dificultada la entrada a otros mercados internacionales. Mientras más va creciendo una empresa, será más factible esta expansión en el mercado.
Tecnología y fondos de investigación
El pequeño volumen que poseen las PYMES no suelen ser suficientes para dedicar fondos a investigaciones, por lo que en muchos casos optan por realizar alianza con otras grandes empresas o universidades.
Rigidez laboral en las pequeñas y medianas empresas
Las pequeñas empresas poseen una mayor rigidez laboral, por lo que resulta indispensable que el personal se encuentre capacitado previamente. Mientras más crece la empresa, menor será la rigidez laboral.
Las pequeñas empresas tienden a ser menos diversificadas, a medida que la empresa crece convirtiéndose en una mediana empresa, es posible expandirse para ofrecer una mayor variedad de servicios y productos, y de esta manera aumentar el número de empleados.


