El Jueves pasado la Federal Election Commission (FEC) aprobó a la unanimidad una resolución que permite a los partidos políticos de recibir financiamientos en Bitcoin (¿qué es el Bitcoin?) para sus campañas electorales. Una decisión que podría marcar huella, ya que se trata de uno de los primeros intentos a nivel mundial de reglamentar el uso de las monedas virtuales en ámbito institucional.
Los riesgos relacionados con el uso de Bitcoin son varios, empezando por el valor muy fluctuante de la moneda, sin olvidar la imposibilidad de remontar a la identidad real de las personas u organizaciones que efectúan transacciones en Bitcoin, lo que hace que esta y otras monedas virtuales sean muy utilizadas para reciclaje de dinero y compraventa de mercadería ilegal, como es el caso de drogas y tráfico ilegal de armas. Otro argumento “caliente” relacionado al uso de Bitcoin es la imposibilidad para los organismos de control nacional y local de recoger los impuestos debidos por las compraventas que se llevan a cabo en monedas virtuales, un aspecto particularmente importante en una mentalidad como la estadounidense, que desde siempre hizo de la evasión de impuestos uno de los crímenes más reprobados a nivel social, como demuestra el caso del afamado gánster Al Capone, que la justicia logró incriminar justamente para evasión de impuestos, quedando todos los otros crímenes que se le acreditaban imposibles de demostrar bajo el perfil legal.
En realidad a la fecha Estados Unidos no poseen leyes que impidan las donaciones en Bitcoin, así que la resolución de FEC toma acto de una situación que ya se está verificando y de alguna forma intenta reglamentarla a través de algunas limitaciones. Según el documento emitido por FEC, las donaciones en Bitcoin para cada ciudadano no podrán exceder el monto de cien dólares, y el organismo político que las reciba podrá elegir libremente si mantener las cuotas recibidas en Bitcoin o bien cambiarlas en dólares, pero para utilizar la suma para transacciones tendrá la obligación de realizar antes la conversión en moneda nacional, quedando la posibilidad de mantener un saldo en Bitcoin una opción de simple inversión, no de utilizo directo de la moneda virtual. Además según lo informa la FEC cada donación deberá expresar el nombre y los antecedentes del donante.
Sin embargo en la resolución de la FEC quedan varios puntos bastante confusos, ya que el valor del Bitcoin puede fluctuar de forma mucho más fuerte si se compara con las monedas de los mercados tradicionales, con lo cual la cifra de cien dólares podría ser poco indicativa con respecto al real valor de la donación; además la obligación de expresar la identidad del donante supondrá un acto de buena fe, a lo menos hasta cuando se haya desarrollado un sistema legal para remontar a los reales autores de las transacciones en Bitcoin. En tercer lugar, la resolución de FEC se preocupa de donaciones en Bitcoin, pero deja afuera todas las otras monedas virtuales que se están difundiendo muy rápidamente entre los usuarios de Internet y que de hecho seguirán sin limitación alguna.
Pese a todas las dudas que se pueden avanzar con respecto a la nueva resolución, el hecho que una autoridad nacional como FEC se haya interesado en el tema de las monedas virtuales es un importante signo de la actual posición del Bitcoin, que se está imponiendo como una moneda siempre más utilizada. En Estados Unidos algunas empresas ofrecen a sus empleados de recibir sus sueldos en Bitcoin, y en distintos países del mundo han surgido cajas automáticas para retirar moneda nacional desde los fondos acumulados en Bitcoin. Por contra, algunas empresas han mantenido un porte de clausura. Entre ellas, destaca Apple, que en sus aparados ha inhabilitado las más conocidas aplicaciones para gestionar Bitcoin, argumentando las notables faltas de las monedas virtuales bajo el perfil de la seguridad.


