¿Cómo abrir tu tienda online sin fallar en el intento?

Definitivamente esta es la época dorada para el emprendimiento, nunca antes se habían visto tantas alternativas y facilidades para comenzar un nuevo proyecto, especialmente en el ámbito virtual. El mundo 2.0 o Internet es como un enorme pastel de oportunidades económicas, del cual cada vez más personas quieren un pedazo.

Entre tantas posibilidades, una de las favoritas es la de las ventas online o mejor conocida como e-commerce. Básicamente se trata de utilizar una plataforma de dominio propio o ya existente para vender productos, bien sea comprados a un mayorista o manufacturados por ti.

El problema está en que así como suena de simple, también es simple fracasar por no tener la información correcta o por ignorar herramientas base en el mundo de los negocios.

Ten en cuenta también que para el e-commerce no se necesita de una inversión tan grande como en las tiendas tradicionales, pero tampoco se puede comenzar sin un solo euro. A continuación, te daré toda la información clave para que no te pille desprevenido:

 

  1. Escoge qué vas a vender

Y no sólo se trata de escoger cualquier producto para vender porque sí. Al pensar en el producto debes tener en cuenta todas las variables de mercadeo que eso conlleva. Clientes potenciales, costos de inversión, calidad de tu producto. Se trata de hacer un estudio, de primero averiguar a fondo acerca del o de los productos que deseas vender.

Imagina que tu sueño de siempre es abrir un restaurante. Pero aunque sea tu pasión, si lo abres en la misma calle de un restaurante popular y con muy buenas críticas, está claro que te quedará un largo recorrido por ponerte a su altura. ¿Será demasiado tarde?

Para abrir un negocio y ofrecer determinados productos o servicios primero hay que tener sentido común y después analizar bien a la competencia más directa. Estudia qué ofrecen ellos y qué puedes ofrecer tú aún más atractivo, diferenciándote así de ellos. No es una tarea fácil llegar hasta ahí, lo sé, pero es necesario hacerlo para llegar hasta donde quieres.

A partir de ahí ya será todo un poco más sencillo y podrás empezar a pensar en proveedores, logística, marketing, plataforma online, entre otros.

Recuerda, el mejor vendedor es aquel que conoce a la perfección lo que vende. Y con este ejemplo lo verás mejor: el dueño de un restaurante vegano no tendrá éxito si no conoce las típicas recetas veganas o si desconoce cuáles son los ingredientes principales que contienen estos platos. ¿No crees?

  1. Nombre de tu marca y dominio

Esta es la parte divertida, escoge un nombre que represente bien el producto o servicio que ofreces. Es importante que dicho nombre no sea muy largo y sea fácil de recordar, igualmente para el dominio de tu página, preferiblemente que guarde relación con el nombre de la empresa.

Qué sentido tiene poner un nombre a un producto que no tiene nada que ver con su filosofía empresarial. Algunas marcas que he encontrado por Internet han sido estas: vino afrodisíaco “Follador”, “Herpes Pizza”, Helado “Alpedo”, Galletas “Ano”, o un restaurante chino “Tan dao vien” y podría seguir con la lista. Nombres horribles que en lugar de atraer clientes, los espanta.

  1. Proveedores

Hasta ahora todo ha sido sencillo. Dónde pueden comenzar los contratiempos o dificultades es en la elección de un buen proveedor. Si no tienes experiencia en los negocios puede ser complicado el tema de las compras al mayor, en especial por el capital de inversión.

Si deseas tener tu propio stock de productos, la mayoría de los proveedores te venderá un mínimo de 100 unidades por producto. Si dispones de los fondos para este nivel de adquisición, ¡perfecto! Ya que es un gran ahorro. Pero para la mayoría de los novatos es otra historia.

Para estos casos existe una opción llamada Dropshipping, es un método de ventas en el cual se le deja al proveedor la responsabilidad de enviar directamente el producto a tus clientes. Por ejemplo: en tu página compraron un par de zapatos, tú pasas la factura a tu proveedor y este se encarga de hacerle llegar el pedido a tu cliente, con el nombre e imagen de la empresa; luego, a final de mes tú debes de pagarle al proveedor cierto porcentaje de las ventas. Así de sencillo, y es posible comenzar con él sin ninguna inversión inicial.

  1. Escoge tu CMS o proveedor web

En este punto tienes dos opciones, puedes irte por todo lo alto y contratar a los mejores para el desarrollo de tu página web y mantenimiento de la misma o contar con un CMS (gestor de contenidos).

Teniendo en cuenta que es posible comenzar tu negocio sin un stock de productos, entonces la recomendación sería hacer el esfuerzo de pagar por calidad. La rapidez de tu plataforma, su estética y facilidad de uso puede marcar la diferencia entre conseguir una venta o no. Hay un dicho que dice “La gente come por los ojos”, así que escoger un tema agradable a la vista debe ser una prioridad.

Entre los CMS más utilizados están Drupal, Magento y Oscommerce. Otra opción igual bastante conocida y viable es Prestashop. Si utilizas una CMS, asegúrate de escoger una plantilla que concuerde con el tema principal de tu tienda. ¡Sentido común de nuevo!

  1. Añade métodos de pago

Es justo y necesario añadir la mayor cantidad de medios de pago que se te sean posible. Para comenzar sería infalible contar con Paypal (muy cómodo para los clientes que no tienen nunca su tarjeta bancaria encima) y si es posible con transferencias o depósitos directos a tu cuenta bancaria, sin olvidarnos del contrareembolso (para los más desconfiados del ecommerce). Una vez que tu empresa esté consolidada se pueden añadir más.

Uno de los mayores miedos de comprar online, como sabrás, es la poca confianza que genera a los consumidores pagar por Internet. Aunque este miedo esté poco a poco desapareciendo, debemos dar una imagen de empresa segura y fiable.

Y para ello, te aconsejo que utilices la tecnología SSL, esto ayudará a proteger la información de los clientes y se encarga de cifrar los datos que se transmiten entre un navegador y un servidor web. En otras palabras, la seguridad SSL reduce el riesgo de que terceros intercepten la información de un cliente y haga un uso indebido de ella.

Asimismo, los consumidores cada vez se informan más sobre estos aspectos y comprueban de forma sencilla (si aparece un candado en el navegador) que la página es segura y fiable. Así que no te olvides de este punto tan importante para tus clientes si quieres que tu negocio crezca y sobreviva.

  1. Plan de marketing

Teniendo lista “la carpintería” toca ahora echar cabeza en lo que de verdad importa: cómo vamos a conseguir clientes. Toda la estructura que conlleva elaborar un plan de marketing no es compleja, pero necesita su tiempo para consolidarse.

Se trata de abarcar todo lo necesario para aumentar el tráfico hacia tu página, una excelente forma es el uso de las redes sociales a través de un Community Manager, los Adwords de Google, el establecimiento de una estrategia SEO, un blog relacionado con el sector que ocupa tu producto, por aquí debes empezar:

  • Blog y perfiles en redes sociales: la creación de un blog te ayudará a generar confianza con tus lectores, ¿de qué forma? Añadirás artículos de calidad, con información interesante para tu lector. Para ello deberás conocer bien a tus lectores, cuáles son sus problemas, sus miedos, sus inquietudes, y darles lo que realmente necesitan. Así, ellos te valorarán y empezarán a tener confianza con tu marca y con tu negocio en general.

Y el blog no servirá de nada sino difundes las entradas que escribes para que llegue a más y más personas. Aquí entran en juego las redes sociales, herramientas eficaces para hacer visible tus posts y para crear engagement con tu audiencia.

Si te quedas de brazos cruzados, esperando que lleguen lectores nuevos, puedes seguir esperando. Si quieres vender, haz uso del amplio escaparate que es Internet.

  • Campañas de publicidad: después, daremos un pasito más para conseguir resultados más rápidos. Y me refiero a la publicidad de pago: Adwords. Esto te permitirá posicionarte mejor en buscadores y así obtener un mayor número de visitas.

Si sigues estos pasos en orden y te tomas en serio tu rol como dueño de negocio, no cabe duda que en menos tiempo del que te esperas, tu tienda online te retribuirá por completo los gastos de inversión.

Ánimo en tu nuevo proyecto y no dudes en dejarnos aquí abajo tus comentarios y experiencia con el negocio que acabas de emprender.

Edith Gómez, editora en https://gananci.com/, apasionada del marketing digital y especialista en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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