Estrategia de Desinversión y Liquidación

En muchas ocasiones, tanto la estrategia de desinversión como la de liquidación son tomadas como movimientos negativos desde el punto de vista empresarial. Lo cierto, es que ambas estrategias son sencillamente movimientos empresariales que se adoptan en base a unas necesidades o a un fin concreto, siempre bajo una planificación y unos objetivos concretos.

Estrategia de desinversion y liquidación

En primer lugar vamos a hablar de la estrategia de desinversión. Se trata de una estrategia consistente fundamentalmente en la venta de una parte de la empresa o del cese de una serie de actividades de la misma, reducción de inversiones o retirada de un mercado concreto. La finalidad que persigue la estrategia de desinversión es la de conseguir más recursos. Estos nuevos recursos que se obtienen mediante la desinversión, estarán destinados a actividades económicas con una mayor expectativa de negocio.

Un ejemplo clásico de desinversión es cuando una parte o filial de la empresa no se adapta a los estándares del resto de la organización, esto puede deberse a acción u omisión de empleados, gerentes o sencillamente cuestiones de mercado.

En la práctica la estrategia de desinversión supone reducir las dimensiones de una determinada organización empresarial a fin de posibilitar un relanzamiento con mayor fuerza. Supone una clara restructuración de la misma.

En cuanto a la estrategia de liquidación. Supone clara y llanamente el cese de la actividad de la empresa debido a que no es posible realizar la actividad económica. En este sentido, se plantea la inviabilidad de la empresa, y por ende, se requiere que se cierre la misma, ya que de continuar operando, las pérdidas experimentadas serían mayores.

Es una decisión complicada desde el punto de vista de la gestión, en primer lugar por todo el proceso que se abre a continuación en el cual se dirime la posesión de todos los activos de la empresa y su futuro destino tras el cese de la misma. Pero también es complicada en el aspecto de las relaciones laborales que la empresa tenga con sus trabajadores, las cuales habrán de ser extinguidas.

Más allá de estas circunstancias que dificultan o puedan dificultar la toma de estas estrategias, cabe mencionar, que son estrategias muy habituales y reiterar, que en el primero de los casos la finalidad no es otra que redirigir los esfuerzos de la empresa hacia otro sector, mientras que en el segundo es evitar pérdidas mayores a las que ya se están teniendo.

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